¿Por qué Zidane es tan importante para los franceses?

Hay futbolistas que ganan títulos. Otros se convierten en leyendas de su club. Y luego están aquellos que terminan formando parte del imaginario colectivo de un país.

En Francia, Zinédine Zidane pertenece claramente a esta última categoría.

Para varias generaciones de franceses, Zidane no es simplemente uno de los mejores futbolistas de la historia. Su nombre está asociado a momentos fundamentales de la historia reciente de la selección francesa, especialmente a la victoria en el Mundial de 1998.

Pero la importancia de Zidane en Francia va mucho más allá del fútbol.

Para entender por qué Zidane es tan importante para los franceses hay que hablar de deporte, identidad, inmigración, diversidad y también de lo que significa ser francés.

Zidane y el Mundial de 1998: el nacimiento de un símbolo

Para entender el fenómeno Zidane hay que volver al 12 de julio de 1998.

Francia juega la final del Mundial en el Stade de France contra Brasil. Zidane marca dos goles de cabeza en la primera parte y Francia termina ganando 3-0.

Aquella victoria se convirtió en uno de los grandes acontecimientos deportivos de la historia del país.

La imagen de Zidane levantando la Copa del Mundo quedó grabada en la memoria colectiva francesa.

Pero aquella selección tenía algo que iba más allá de sus resultados.

Era un equipo formado por jugadores con orígenes familiares diversos: argelinos, armenios, ghaneses, españoles, portugueses, guadalupeños, neocaledonios…

Y Zidane, nacido en Marsella en 1972 y de padres argelinos, se convirtió en una de las figuras más visibles de aquella Francia.

«Black-Blanc-Beur»

Después del Mundial de 1998 apareció una expresión que se hizo muy conocida en Francia:

«Black-Blanc-Beur».

La expresión hacía referencia a una selección francesa diversa:

  • Black, por los jugadores negros.
  • Blanc, por los jugadores blancos.
  • Beur, término coloquial utilizado para referirse a franceses de origen magrebí.

La idea era que la selección representaba una Francia diversa y multicultural.

Zidane se convirtió rápidamente en uno de los símbolos de esa imagen.

Sin embargo, conviene tener cuidado con convertir aquella victoria deportiva en una explicación sencilla de la sociedad francesa.

La relación entre fútbol, identidad nacional e inmigración en Francia ha sido mucho más compleja.

Y precisamente por eso Zidane y Francia resultan tan interesantes.

Zidane, francés y de origen argelino

Zidane nació en La Castellane, un barrio popular de Marsella.

Sus padres, Smaïl y Malika Zidane, eran de origen argelino y habían emigrado a Francia antes de que nacieran sus hijos.

Esta historia familiar es importante porque conecta a Zidane con una parte fundamental de la historia contemporánea de Francia: la inmigración procedente del Magreb.

Durante décadas, millones de personas procedentes del norte de África se instalaron en Francia, especialmente en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Sus hijos y nietos nacieron en Francia, crecieron en francés y participaron plenamente en la sociedad francesa.

Zidane representa, para muchas personas, precisamente esa realidad:

ser francés y tener al mismo tiempo una historia familiar vinculada a otro país.

No son necesariamente identidades contradictorias.

¿Zidane representa a Francia?

Aquí aparece una cuestión mucho más interesante.

En ocasiones se ha presentado a Zidane como un ejemplo de la Francia multicultural.

Pero la identidad de una persona no se puede reducir a sus orígenes familiares.

Zidane es francés porque nació en Francia, creció allí y desarrolló allí su carrera deportiva.

Al mismo tiempo, sus raíces familiares son argelinas y él ha mantenido una relación visible con esa herencia.

Esto permite entender una característica importante de la sociedad francesa contemporánea: la identidad nacional puede convivir con múltiples historias familiares.

Y quizá por eso Zidane ha sido una figura tan poderosa en Francia.

No representa una única historia de Francia.

Representa varias al mismo tiempo.

Un héroe que no era perfecto

También hay algo importante en la relación entre Zidane y el público francés: Zidane nunca ha sido presentado únicamente como una figura perfecta.

Su carrera estuvo marcada por momentos extraordinarios y también por episodios polémicos.

El más famoso ocurrió en la final del Mundial de 2006.

Francia jugaba contra Italia y el partido estaba empatado cuando Zidane recibió una tarjeta roja después de dar un cabezazo.

Fue expulsado en el último partido de su carrera como futbolista profesional.

Francia perdió la final en los penaltis.

La escena dio la vuelta al mundo.

Paradójicamente, aquel episodio no eliminó el estatus legendario de Zidane en Francia.

Su imagen ya estaba profundamente vinculada a sus grandes momentos deportivos.

Y quizá también porque su historia resultaba más humana: un futbolista extraordinario capaz de cometer un error enorme en el escenario más importante.

De futbolista a entrenador

La importancia de Zidane tampoco terminó cuando dejó de jugar.

Como entrenador del Real Madrid, consiguió tres Champions League consecutivas entre 2016 y 2018.

Su carrera como entrenador consolidó todavía más su imagen internacional.

Para los franceses, además, demostraba que Zidane no había sido simplemente un jugador excepcional.

Había conseguido reinventarse dentro del fútbol de élite.

¿Por qué Zidane sigue siendo importante?

Una de las razones es generacional.

Para muchos franceses que vivieron el Mundial de 1998, Zidane forma parte de sus recuerdos de infancia o juventud.

Es parecido a una canción, una película o una fotografía que inmediatamente devuelve a un momento concreto.

Cuando se habla de Zidane, no se habla solamente de estadísticas.

Se habla de recuerdos.

De una noche de verano.

De la celebración de un Mundial.

De una selección francesa que ganó en casa.

Y de un jugador que se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del país.

Zidane y la cultura francesa

La influencia de Zidane tampoco se limita al fútbol.

Su figura ha aparecido en campañas publicitarias, documentales, programas de televisión y conversaciones políticas y sociales.

Durante años, su nombre ha sido utilizado para hablar de cuestiones como la integración, la inmigración, la diversidad o la identidad francesa.

Esto demuestra algo interesante:

cuando un deportista empieza a representar debates que van mucho más allá de su deporte, deja de ser solamente un deportista.

Y eso es precisamente lo que ocurrió con Zidane.

Zidane es ahora el seleccionador de Francia

El 28 de julio de 2026, la Federación Francesa de Fútbol anunció oficialmente a Zidane como nuevo seleccionador de Francia.

La elección tiene una enorme carga simbólica.

El hombre que levantó la Copa del Mundo como jugador en 1998 vuelve ahora a la selección francesa para intentar conducirla desde el banquillo.

Es difícil imaginar una conexión más directa entre el pasado y el presente del fútbol francés.

¿Es Zidane el francés más querido?

Es difícil responder objetivamente a una pregunta como esta.

La popularidad depende de la época, la generación y la manera en que se mida.

Pero sí podemos afirmar que Zidane ocupa un lugar excepcional en la cultura popular francesa y que su imagen está estrechamente vinculada a uno de los momentos deportivos más importantes de la Francia contemporánea.

Para millones de personas, su nombre recuerda inmediatamente a 1998.

Y eso explica buena parte de su dimensión simbólica.

Zidane y Francia: mucho más que fútbol

La historia de Zidane permite entender algo que quizá no resulta evidente cuando se observa el fútbol únicamente como un deporte.

Los grandes acontecimientos deportivos pueden convertirse en momentos de construcción de identidad colectiva.

En 1998, Zidane ayudó a protagonizar uno de esos momentos.

Un niño nacido en Marsella, hijo de inmigrantes argelinos, terminó siendo uno de los grandes héroes de la selección francesa.

Su historia conecta dos orillas del Mediterráneo y varias generaciones de franceses.

Y quizá por eso, cuando un francés escucha el nombre de Zidane, no piensa solamente en un futbolista.

Piensa en una época.

Piensa en el Mundial de 1998.

Piensa en la camiseta azul.

Y, probablemente, piensa en aquella noche en la que Francia fue campeona del mundo.

Para seguir aprendiendo francés

La cultura francesa no se encuentra únicamente en los libros de gramática.

También está en el fútbol, la música, el cine, la historia y en las personas que han marcado la sociedad francesa.

Conocer estas referencias culturales permite entender mejor no solo el francés, sino también la sociedad en la que se habla.

Y Zidane es, sin duda, una de esas referencias culturales francesas.